Fiesta de Iemanjá en la Ribera de Quilmes 8


Fiesta de Iemanjá

Un nuevo escenario, a orillas del Rio de la Plata, palpitando tambores y ornamentando barcas para ofrendar a la diosa del mar. El color celeste se impone en el ambiente, un halo de fuerza femenina, fecunda, de devoción al mar que se extiende hacia el horizonte. Iemanja es ‘la gran madre’, uno de los orixas (fuerza/energía de la naturaleza) más importantes dentro del panteón religioso yoruba llegado a América. El 2 de Febrero es la cita para la celebración en donde diversos templos y practicantes de religiones afroamericanas le brindan sus respetos. En esta oportunidad nos encontramos en la Ribera de Quilmes, una fiesta popular que congrega a una gran cantidad de personas, dando cuenta -una vez más- de la diversidad religiosa y cultural de nuestro país.

Fiesta de Iemanjá en la Ribera de Quilmes

Grupos de personas instalan carpas, sillas y se acomodan para pasar el día junto al río. Los habitués de la ribera se entremezclan con los umbandistas, quienes preparan sus ceremonias privadas y en algunos casos, se reúnen para realizar sesiones invocando entidades espirituales. A lo largo de la costanera se van ubicando las barcas y ofrendas preparadas para Iemanja, que son colocadas cuidadosamente creando una composición estética sumamente atractiva. Las barcas varían de tamaño y confección, y en ellas encontramos: flores, frutas, velas blancas y celestes, pipoca, comidas, perfumes, miel, caracoles, etc. Todas estas ofrendas a entregar acompañan a la imagen central: una figura femenina de vestido celeste y largos cabellos negros. Las variaciones estéticas en la representación de Iemanja dan cuenta de los sincretismos derivados de esta deidad de origen africano, y podemos encontrarla semejante a una virgen católica o a una sensual sirena.

Fiesta de Iemanjá en la Ribera de QuilmesFiesta de Iemanjá en la Ribera de Quilmes

En el transcurso del día se observan grupos de fieles que cargan sobre sus hombros las barcas y las llevan rio adentro acompañando su viaje ceremonial. Guiados por su fe religiosa, nada parece atemorizar sus pasos… ni el viento, ni las olas, ni el frio, ni el agua contaminada. De fondo suenan cantos devocionales al ritmo de tambores, aplausos y miradas atentas que escoltan el regreso de los hijos de religión, quienes agarrados de las manos y caminando de espaldas, se alejan de su ofrenda deseando que el mar la reciba.

Fiesta de Iemanjá en la Ribera de Quilmes

Por: Lic. Cecilia Galera


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